El olivo es un árbol maravilloso que predomina en el clima mediterráneo y  tiene la gran capacidad para aguantar períodos de frío o de calor.

Como cualquier otro árbol, el olivo necesita de una serie de cuidados, sobre todo si su objetivo es producir aceitunas, tanto de mesa como para la elaboración de aceite de oliva.

Dentro de los cuidados más esenciales está la poda del olivar, algo de lo que vamos a tratar en este artículo.

¿Por qué podar los Olivares?

En todos los olivares, como los de nuestra finca, se tienen que realizar tareas de poda debido a numerosas razones. Gracias a la poda se consigue facilitar el crecimiento del árbol y aumentar sus frutos.

Con esta poda, se acorta al máximo el período de improductividad del árbol, se fortalecen las ramas al crecer con más fuerza y consigue mejorar la producción del olivar. De la misma forma, se mantiene la vitalidad del árbol y se consigue mantener el equilibrio esencial entre la función vegetativa y reproductiva del árbol.

Sin lugar a dudas, son razones más que poderosas para realizar una adecuada poda.

¿Cuándo se realiza la Poda de un Olivo?

Una de las cuestiones clave es el momento de la poda. Como en cualquier otro árbol, se tiene que realizar después de la recogida del fruto. En nuestro caso en particular, la recogida de la aceituna la realizamos  a partir de octubre, como podéis leer en este artículo.

Por eso, la época de poda tiende a realizarse en los meses de invierno. Ahora bien, hay que tener en cuenta una importante consideración. Si la zona en la que se encuentra el olivo es de clima más frío, con un invierno que puede ser duro, lo mejor es esperar unos meses.

Esto se debe a que el olivo necesita cierta frondosidad para protegerse de las heladas y temperaturas bajo cero. En este tipo de casos, lo mejor es que la poda se haga entre los meses de febrero a abril. Sin embargo, en aquellos lugares con inviernos más suaves, como podría ser en algunas zonas del sur de nuestro país, la poda del olivar se puede realizar antes.

Otro factor que indica cuándo es mejor podar el olivo es el tipo de aceituna que se está produciendo. Si hablamos de olivares para aceituna de mesa, la poda se suele realizar a finales de año, en noviembre y diciembre. En el caso de la producción de aceite de oliva, de nuevo el mejor momento para la poda es entre los meses de febrero y abril.

Tipos de Poda de un Olivo

A la hora de tratar la poda del olivar no siempre se sigue el mismo procedimiento sino que depende del desarrollo en el que se encuentre el olivo. Ello determinará cuál es la poda más adecuada en cada fase. Asimismo, la fase del olivo también determina el período entre poda y poda.

La Poda de un Olivo en Crecimiento

En los primeros años de vida, el olivo tiene formarse de manera correcta. La poda tiene, en este sentido, un objetivo claro: establecer una altura cómoda para la recolección de la aceituna. Para ello se ata el árbol entre tutores para que no salgan brotes secundarios.

La poda anual tras los 3 primeros años consiste en quitar ramas enfermas o que estén por debajo de la copa del árbol a fin de conseguir darle forma a la misma. El proceso de poda de un árbol en crecimiento es de una o incluso dos veces al año.

La Poda en la época más Productiva del Olivo

Una vez finalizado el desarrollo del olivo, cuando comienza su fase productiva es necesario el fortalecimiento del árbol y que proporcione la mayor cantidad de frutos posible. Esto sucede en torno a los 10 años de vida del olivo. Para conseguirlo, hay que eliminar aquellas ramas viejas, a favor de las ramas más jóvenes.

En cuanto a la copa del árbol, lo ideal es no reducir excesivamente su volumen para no perjudicarla relación hoja-madera del olivo, con el fin de que reciba la mayor cantidad de luz del sol. Una poda de este tipo se suele hacer una vez cada década o cada 15 años.

La Poda de un Olivo Viejo

Cuando ya ha pasado por su mejor momento de producción, se requiere de una poda de regeneración. Las ramas nuevas dejan de surgir o lo hacen cada poco tiempo, mientras que las viejas se van engordando absorbiendo demasiada energía.

Precisamente, la poda más útil en estos casos consiste en retirar las ramas viejas para conseguir el mejor equilibrio entre madera y hoja del árbol. Debido a que el crecimiento es muy limitado, la poda se realiza sólo cuando es necesario.

Ya puedes ver que la poda tiene su complejidad, pero la poda de un olivo es indispensable para su desarrollo y crecimiento. Una tarea fundamental para ofrecer el mejor fruto posible.