Olivera” es un término usado comúnmente en Aragón para referirnos a los olivos. Aragón es una comunidad autónoma en dónde está extendido el cultivo de este árbol, que da como frutos una amplia variedad de productos reconocidos en todo el mundo, como el aceite de oliva.

La exclusiva ubicación de la finca de Olivaria, en el centro de Aragón, hace que nuestras oliveras crezcan en un entorno muy favorable, y porque no decirlo, casi único. El proceso que seguimos para plantar los árboles es delicado y paciente y, sumado al cuidado que ponemos en cada uno de ellos, hace que los resultados sean ecológicos, y por lo tanto, excelentes.

Hay muchas maneras de plantar los olivos. En Olivaria lo hacemos utilizando estacas de unos 15 centímetros, que protegen los tallos cuando aún son tiernos, para evitar que los animales que campan libremente por la finca los dañen. Es uno de los riesgos de trabajar en un entorno realmente natural y ecológico.

La técnica estrella que utilizamos para distribuir las oliveras es en hileras paralelas. Eso da a nuestros campos una distribución ordenada que contribuye a la belleza paisajística de la finca y cuidado del entorno. Es importante saber que los olivos tienen una época de crecimiento que va de entre los cinco a los diez años. ¡Y es un árbol centenario! Así que cada uno de ellos puede tener una vida productiva de hasta 150 años.

La primera floración tiene lugar generalmente a finales de marzo, pero las tenemos en todo su esplendor en abril y mayo. En el mes de junio ya es posible distinguir las pequeñas olivas formándose, con un tamaño aún muy pequeño que irá aumentando conforme pasa el verano hasta el otoño, y cambiando de color del verde al negro.

Con la llegada de las temperaturas frías, en noviembre, siempre dependiendo de las condiciones climatológicas de esa cosecha, se inicia la recolección. La técnica de recogida seguramente más conocida es el “vareo” y consiste en tender una malla alrededor del árbol para a continuación golpear con una vara las ramas para hacer caer los frutos.

Este método que algunos calificarían como más bien nostálgico, ha sido sustituido por la recolección mecanizada. Con este sistema, los plazos de recogida y transporte al almacén se acortan, preservando la calidad de la cosecha.

Siendo tan pintoresca y artesana la técnica del vareo, en Olivaria nos proponemos incluirla este otoño como una actividad lúdica de turismo ecológico, para que los visitantes tengáis una experiencia de lo más auténtica en nuestra finca. ¿A qué esperáis para venir a probarla?

.